
En nuestro contexto, desde las diferentes administraciones públicas, a raíz de la aprobación de leyes trans estatales y de Euskadi, los protocolos de actuación para menores de edad que presentan disforia de género, es decir, que dicen ser del sexo contrario a su sexo biológico, solo dan opción legal a terapia afirmativa.

La terapia afirmativa supone una primera transición social y posteriormente una transición médico-quirúrgica.
En Euskadi a estos menores se les deriva a una unidad de género, donde les atienden endocrinos. A las niñas y niños prepúberes se les administran bloqueadores de pubertad, para que no lleguen a desarrollarse sexualmente. Pasados varios años se les administran hormonas sexuales sintéticas y también pueden requerir de cirugías.
Lo que se está ocultando a la sociedad en general, es que estos bloqueadores de pubertad están siendo retirados en otros países, debido a la falta de evidencia científica, tras revisar las investigaciones hechas y realizar metaanálisis de toda la literatura científica existente.
Esto es, precísamente, lo ocurrido en Reino Unido, publicado en la web del gobierno, y en otros países, en los que ya no se dan bloqueadores de la pubertad.
Ban on puberty blockers to be made indefinite on experts’ advice
El Informe Cass, que es el desencadenante de esta decisión inglesa se puede descargar aquí: The Cass Review, Final report
Uno de los hechos probados en el Informe Cass, es que, a pesar de las recomendaciones iniciales, no se hizo ningún seguimiento a largo plazo a los menores a los que se les administraba bloqueadores de pubertad, para poder acreditar su seguridad o reversibilidad. Dicha reversibilidad se viene afirmando a pesar de no haber sido contrastada científicamente.
De hecho, la periodista Hannah Barnes en su libro “Time to think”, al comprobar la documentación interna de la clínica Tavistock, encontró que quién fué su director médico en 2007, el Dr. David Taylor, recomendó hacer seguimiento a los menores de edad a los que se les suministraba bloqueadores de pubertad y elaboró un informe al respecto. Dichas recomendaciones no se tuvieron en cuenta y el informe no vió la luz hasta 2020, tras una disputa legal entre Tavistock y Freedom of Information. Aquí se puede consultar el informe:
The Tavistock and Portman NHS Foundation Trust
Gracias al acceso a la documentación interna de Tavistock y al Informe Cass, hemos podido saber que, algunas de estas personas menores estaban dentro del espectro autista, otras habían sufrido bullying o agresiones sexuales, y un número muy importante eran lesbianas o gays que habían sufrido homofobia y cómo resultado, se declaraban trans.
El protocolo holandés fué pionero en la administración de bloqueadores de pubertad. Y precisamente, la persona que desarrolló este protocolo, Cohen-Kettenis, en un estudio presentado en el año 1998 junto con S.H.M. van Goozen, admitió que reducir la edad para suministrar bloqueadores, podía dar lugar a falsos positivos, es decir, que se sometería a cambio de sexo, a personas que en realidad no lo necesitaban.
European Child & Adolescent Psychiatry 7:246—248 (1998)
Y es como mínimo chocante, que una afirmación de este calado no suscitase ningún cuestionamiento o análisis ético, sobre esta manera de proceder. Símplemente se puso en marcha, sin informar a las familias de estas dudas.

Esto es relevante porque los países donde estos procedimientos se pusieron en marcha, de manera pionera, han sido puestos como ejemplo y sus protocolos se han copiado en el estado español y más concretamente, en Euskadi.
En Euskadi y Navarra, ¿cómo se han podido poner en marcha estos protocolos? Pues sin avisar a las familias afectadas de la realidad científica de los bloqueadores de pubertad ¿Cómo se ha impedido que esta información se haga pública al conjunto de la sociedad? ¿Quién aconsejó a los representantes parlamentarios para permitir estas acciones?
Tampoco se dice que el protocolo holandés, pionero en administrar bloqueadores de pubertad, establecía una serie de criterios para la admisión de menores. Entre ellos figuraba contrastar posibles comorbilidades. Este era un criterio de seguridad, no ponía en cuestión la identidad de las y los menores.
Sin embargo, los protocolos que se quieren implementar en Euskadi, se saltarían estos criterios de seguridad y no tendrían en cuenta posibles comorbilidades. Como ya predispone el artículo 14.1.i. de la ley trans vasca al decir “sin que quepa condicionar la prestación de asistencia sanitaria especializada a que previamente deba someterse a examen psicológico o psiquiátrico alguno”. Cuando el protocolo holandés pionero en la atención a niñas y niños si que constaban estos criterios que requerían que las y los menores se encontraran psicológicamente estables, sin trastornos psiquiátricos comórbidos que pudieran interferir con el proceso de diagnóstico y apoyo familiar.
Si antes de poner en marcha la transición, se contemplasen estas comorbilidades, cómo por ejemplo, depresión, ansiedad… y se valorasen situaciones relevantes como bullying, agresiones sexuales, TEA u otra neurodivergencia, lesbofobia, homofobia o verbalización de ser lesbiana, gay o bisexual, las cifras de menores de edad candidatos a transicionar se reducirían drásticamente. La legislación actual debe permitir que un menor de edad desarrolle su homosexualidad libremente. Transicionar al sexo contrario impide el libre desarrollo de su orientación sexual.
“Time to Think” de Hannah Barnes
Pudiendo evitar la medicalización, las cirugías agresivas o la dependencia de hormonas sintéticas, ¿por qué se contempla únicamente la vía afirmativa médico quirúrgica? Las hormonas sintéticas tienen una serie de efectos secundarios negativos que ya han sido reconocidos.
Una posible respuesta es que las transiciones de género se han convertido en un negocio multimillonario, según el Global Market Insight:
Sex Reassignment Surgery Market Size
La estimación del volumen de cirugías de reasignación de sexo en Norte América para 2032 es de 2 billones de dólares.
Y según Market Research Future: Gender Dysphoria Market Overview

También se oculta a las familias los casos de jóvenes que detransicionan, esto es, que una vez comenzada alguna etapa de la transición médico-quirúrgica vuelven a reconocerse en su sexo biológico y ya no quieren transicionar.
Aquí tenéis la red social utilizada por personas detransicionadoras: Reddit.com: detrans
Si a las familias se les diese información contrastada de la falta de evidencia científica sobre los bloqueadores y de la tasa real de detransicionadores, así como de las comorbilidades posíblemente relacionadas con una declaración de identidad trans, es muy probable que muchas familias optaran por una espera vigilante. El simple acompañamiento de las necesidades psicológicas de estas personas menores dá como resultado, al menos en un porcentaje muy elevado, la asunción de manera natural de su orientación sexual, su condición neurodivergente, o simplemente de una mayor comprensión de su propia sexualidad y de su proceso de maduración como persona adulta.
En una democracia no se puede impedir el acceso a información tan relevante para la salud, como los datos que hemos expuesto aquí. Esto quiere decir que debería haber una actitud responsable tanto por parte de la clase política como de los medios de comunicación en contrastar la información y no simplemente bloquearla o ignorarla.
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